viernes, 18 de noviembre de 2011

Te huelo, tristeza

Te huelo, te siento, te noto dentro de mí, y te pido que te alejes, y no me hagas más sufrir. Tengo ganas de complacerte, pero no lo pienso hacer, pues tengo mucho daño, y no voy a volver a perder.

Intento ver a través de un manto de plumas, y cuando estas me tocan la cara se convierten en púas. Que he hecho yo para que las lágrimas me ahoguen, para que el mazo me destroce. Que he hecho yo para que la vida se termine, para que la verdad me despierte.

Miro al horizonte esperando ver llegar el final, ver pasar la oscuridad, y que las púas terminen de atravesarme, convertirme en el castigado, el asesinado, el muerto en vida, el monstruo acabado.

Paseo por el arco iris, consciente de que es una trampa, de que pronto caeré al vacío sin poder hacer nada, pero no quiero parar. Quiero seguir sintiendo la magia, que no me abandone, que me haga volar por encima de las cabezas, para luego caer de la manera más brutal posible. Cógeme en tus brazos, divina tristeza, pues sin ti, no existiría la felicidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario