Pequeña sorpresa, que te vuelves a presentar,
esquiva y traviesa, como caballito de mar,
gran tigresa, que me acabas de atrapar,
como una vampiresa, con tu piel blanca a rabiar,
cual delicada diablesa, que mi corazón acaba de arrancar.
Mi corazón está parado, y solo verte hará que siga funcionando.
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