Misa, ese lugar donde te hablan de un señor que no conoces, pero que tuvo que ser increíblemente buena persona para que su libro se haya vendido durante 2000 años, y genere una pasta para la Iglesia desde el principio de los tiempos. Creo que Jesucristo ha sido el mejor fichaje que una empresa privada a hecho nunca, en este caso la Iglesia. Pero bueno, ese es otro tema donde entran curas pedófilos y corrupción que mejor no tocar ahora, y así centrarnos en lo que hemos aprendido hoy en misa, sobre el pecado.
Hoy, en esa busqueda del Jorge que perdí para intentar ser perfecto, consiguiendo todo lo contrario, se me ha ocurrido escuchar una misa, de principio a fin, e intentar eliminar algunos malos pensamientos que tengo sobre esta institución (que no sobre dios)
Después de entrar y desviar mi mirada en todas direcciones, buscando un angelito caído del cielo con el que sentarme a escuchar misa, decidí acercarme a una parte donde una mujer de unos 50 años muy bien plantada cerraba la fila. Puede que por ahí hubiera algún angelito, pero o se había escondido, o la noche anterior los angelitos estaban probando el sabor del vodka.
Como no, después de años de no ir a misa, no tenía ni puta idea de lo que se tenía que ir diciendo, así que opte por un silencio y una mirada seria sin cambios durante toda la misa, para así conseguir que la gente pensara que era algún ruso descarriado, y no un español no practicante.
Al cabo de un rato, la misa terminó, y para mi sorpresa, el cura se puso a hablar de sus propios pensamientos, lo que a mí me parecían más que nada opiniones. Por supuesto, ya que soy un escritor famoso, no voy a decir las opiniones de este sacerdote para que no se hagan públicas y respetar su anonimato ;)
Pero hay algo que ha dicho, y me es imposible ignorarlo y no preguntarme sobre ello.
El sacerdote empezó a hablar sobre hacer el amor aclarando que él no lo practicaba, cosa que activó mi mente debido a la sorpresa de que alguien que no lo practica, pueda hablar sobre ello. Es como si yo ahora me pongo a enseñar a un mecánico como se arregla un coche, pero bueno.
El caso, es que según dijo el cura, el amor no se podía practicar, a no ser que fuera con el sagrado matrimonio y en busca de un hijo. Hasta ahí todo bien, una cosa es pecado o no lo es, dependiendo de como la realices, y mi mente, como no, saltó a infinitas posibilidades.
Y yo me pregunto, si para hacer el amor hay que tener esas pautas, ¿cuales hay que llevar para poder matar? Y explico mi razonamiento.
Un acto es un acto, independientemente en qué dirección lo hagas, me explico. Imaginemos que estamos en el campo, con un amigo, hablando del sol y de que bonitas son las flores, y de lo maricones que somos a veces. En ese momento, una mosca vuelva hasta la nariz de nuestro amigo, y le soltamos un puñetazo como no se ha visto otro por esa zona, dejándole la nariz sangrando como un cerdo y un cabreo de cojones.
Yo, cuando mi amigo deje de gritar, puedo explicarle que el sentido de mi acto no era reventarle la nariz, sino espantar a la mosca, pero estoy seguro que no va a escuchar una mierda de lo que decimos, y en cuanto se recupere va a ir detrás nuestra como un loco, importándole una mierda la dirección de nuestro acto, solo importándole el acto en sí mismo.
Ahora, podemos pedirle ayuda a la Iglesia, que nos dice, casate y pega el puñetazo con la intención de espantar a la mosca. No se, me da que aun con estas grandísimas soluciones de la Iglesia, nuestro amigo seguiría cabreándose como un mono en cuanto le metieramos el puñetazo.
Por lo tanto, ¿por qué no pasa lo mismo en la Iglesia? Un acto, o es pecado o no lo es, sino lo podríamos cambiar todo a nuestro antojo.
Robar es pecado, pero si la Iglesia se queda unas tierras sin dueño en vez de dárselo a los necesitados, eso no es pecado, es Iglesia.
Hacer el amor es pecado, pero tener montones de curas pedófilos y que hasta el papa haga la vista gorda con su hermano, eso no es pecado, es Iglesia.
Matar es pecado, pero hacer guerras santas durante toda la historia consiguiendo miles y miles de muertos, eso no es pecado, es Iglesia.
Por lo tanto, no he podido evitar salir más confundido de lo que he entrado. Un hombre que no hace el amor con una mujer, me habla sobre ello, me da unas soluciones que me parecen poco válidas para que algo que es pecado deje de serlo, y miles y miles de años de mierda rellenan todas las paredes de ese lugar.
Por lo tanto, amigos míos, digan lo que digan, mirar vuestros actos por el acto en sí, y no mireis la intención con que lo haceis, ni receis antes, pues eso no cambia la cabronada que estais haciendo. Si es una cabronada, lo es hagais lo que hagais, y eso os acerca más al animal que al ser humano que decís que sois.
P.D: hay tantas cosas que son pecado como lejos está el amor de serlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario