martes, 28 de junio de 2011

Hemos follado

Esta mañana me he levantado sin saber que me iba a sonreír la suerte, o más que sonreír soltarme una carcajada en toda la puta cara.

Mares de pubis se cruzan todos los días ante nuestra vida, y debemos agradecer los momentos que el universo nos permite coger una de estas almejitas y aprovecharla todo lo que nos permita el tiempo del que disponemos.

A mi me ha dejado tratar con una de ellas, del tipo que parecen que no están muy bien pero cuando se abren ante ti te maravillas ante tanta belleza y tan penetrante sabor. Y que iba a hacer sino merendar con semejante manjar, agradeciendo mi buena suerte y las dos peras que veía aparecer desde mi baja posición.

Se agradece no encontrar un bicho peludo de los años 60, que aún los hay, ni ningún mechón de pelo extraño, que recuerda al flequillo de un chihuahua. Quién sabe, quizás un día todos serán pelados desde que nacen hasta que mueren, y podremos comerlos como se merecen, sin pararse a quitarnos nada de entre los dientes. Eso es un jardín de las delicias, no un jardín de las inmundicias.

Por eso, oh universo, te agradezco el exquisito manjar que me has ofrecido, y te insto a que lo repitas cuantas veces quieras, pues aunque te parezca que en ese momento hago un esfuerzo, no es más que un esfuerzo altamente agradecido.

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