domingo, 18 de marzo de 2012

Un catalán, un español y un vasco

- Ey, tiiiiiio, que pasa tiiiiio, acho que calor hace - dijo el murciano. ("M" para abreviar)

- Ey, pachi, que pasa paaaaachi, que calor hace - dijo el vasco. ("V" para abreviar)

-Ey, colega, que pasa coleeeeega, que calor hace - dijo el catalán. ("C" para abreviar)

Los tres llaman a un taxi, y el taxi para entre los tres, sin saber bien quien debe subirse.

- Pues este taxi es mio acho, que llevo más tiempo aquí - dijo M

- No pachi no, que yo soy vasco, yo voy antes - dijo V

- what? no no, yo soy catalán, y pagamos más que nadie a España, subo yo por derecho propio - dijo C

De pronto, llega una mujer, andaluza, preciosa sureña donde los haya, y les dice.

- Perdonar, pero os he estado escuchando. ¿os puedo hacer unas pregunas? - dijo la mujer, a lo que todos asintieron que no había problema.


- Veamos, vamos a ver lo que teneis en común y lo que os diferencia, y vosotros mismos decidís quién tiene más derecho a coger el taxi. - dijo la mujer.

Tú, vasco, cobras 641 euros, el mínimo permitido por ley. Tú catalán tambien, y tu murciano igual.

Tú, murciano, tienes políticos que supuestamente trabajan para tí, y cobran 14000 euros o más en un mes. Tú vasco también, y tu catalán igual.

Tú, catalán, pagas unos impuestos que no los ha decidido ni murcia, ni el pais vasco, ni nadie, sino tus propios políticos. Tú vasco igual, tu murciano también.

Tú, vasco, votas a una gente que te dice que no te va a quitar nada, y luego a la semana te lo ha quitado todo. Tú murciano también, y tú catalán igual, regalais el voto a gentuza.

Tú, catalán, escuchas lo que te dice una gente que cobra 8 veces más que 10 miembros de tu familia juntos, y aceptas que te quiten lo que es tuyo por el bien común, sin quitarse nada ellos. Tú murciano, también, y tu vasco igual.

Tú, murciano, te dicen que tu capital (murcia) le quita dinero a tu ciudad, a tí vasco, que te lo quita españa, a tí, catalán, que te lo quita madrid. A los tres, os lo quitan vuestros propios políticos que votais.

Tú, vasco, te quejas de que te cortan libertades, pero no te das cuenta que tanto al catalán como al murciano, le hacen exactamente lo mismo exactamente las mismas personas.

Tú, murciano, vives en una península cerrada por 4 lados, 3 por mar y uno por montaña. Tú catalán, tambien, y tú vasco igual.


Puedo seguir contandoos lo que os une, pero os voy a poner ya la unica razon que os separa:

Los cuatrocientos hijos de puta que os roban el sueldo, se lo suben ellos, os suben los impuestos, os engañan solo para ganar más votos y cobrar más el dia de mañana, os roban con corrupción llenándose los bolsillos, os tratan como verdaderas mierdas trabajando hasta los 62 y haciendolo ellos solo 8 jubilándose incluso a los 50, son los que pusieron 4 rayas en un mapa de mierda con el que me limpio el culo, os separó diciendo que erais mas que el de al lado, y condujo vuestro odio hacia vosotros mismos, para que no os dierais cuenta de lo que hacen ellos. Os han enseñado a odiaros a vosotros mismos, pues españa, somos todos, y el coche, lo cogen los 3, o no lo coge ninguno, porque aquí pagamos todos, y no me valen las rayas que pintan 4 mierdas en un pu.to mapa. No se si yo soy andaluza, vasca, catalana o española, lo que si se es que me roban, y no es la comunidad de al lado, sino quien me gobierna.

domingo, 11 de marzo de 2012

El hombre que perdió a su amada

Hastío, tristeza, oscuridad, ciudad apagada de noches eternas.

El amor clama al cielo con claras preferencias, pero no es escuchado, sino tratado con indiferencia. Solo a veces es oído, pero no los mensajes adecuados.

Negrura en vena sin trapos ni poemas, malas noticias formando una cadena, que aprisiona el pecho cada hora y enmudece el pensamiento arrebatándole las ideas.

¿Serán los ángeles solo ficción? Creados con imaginación y deseo, sin percatarme de su verdadera forma. O quizás son reales, están ahí, y simplemente me son negados.

Pequeñas luces de felicidad recorren mis ojos, donde luego desaparecen para siempre como faros en el horizonte de una tierra lejana que jamás volveré a visitar, y que jamás llegaré a conocer.

Duras banderas encuentro en otras tierras ya conquistadas, enormes castillos defensores que no contruí en mi propia casa de la que fui expulsado, perdiéndolo todo y llevando solo mí espíritu en busca de un nuevo lugar.

Quizás es mi castigo por ser tan confiado, por intentar el bien del otro antes del mío, o quizás es por pura y simple codicia.

Espero pronto encontrar nuevas tierras, pues mis defensas mueren cada día, y no se cuanto aguantaré sin que mi barco pierda todos sus hombres y navegue para siempre a merced de la marea, como un barco fantasma sin luz, corazón ni alegría.