Es curioso como intentamos tapar con celofán esas dudas que algunas veces nos atrapan. Todos sabemos que el celofán es transparente, por lo que vemos lo que hay detrás, y solo sirve para dejar pegada toda la mierda a nuestra piel.
Limpiar eso duele más que limpiarte una herida con un cepillo de púas, por eso preferimos el celofán, eligiendo que se nos pudra la piel antes que limpiarlo todo con un par de huevos y mucho dolor, mucho mucho dolor.
Todos sabemos el precio de limpiarte, de decir el temido "nunca más", pase lo que pase, te sientas como te sientas, y no siempre estamos dispuestos a pagar ese precio, ni nos sentimos capaces.
En nuestra vida, nos llega este momento siempre, y es decisión nuestra limpiar o pudrir. Yo decidí limpiar, y evité que me apuntaran el alma.
¿Qué harás tú?
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