jueves, 6 de febrero de 2014
Victoria con sabor agridulce.
Antes de empezar, quiero decir como madridista que a mi parecer mi equipo ganó 1-0, y jesé fue el único que marcó.
Debo explicar que siendo madridista me ha alegrado la victoria, sin embargo, tengo un sabor más que agridulce por un gran equipo como el Atlético, pero sobre todo, por lo PENOSO del comportamiento de los jugadores madridistas, que no hacen más que replantearme si no hacerme de otro equipo e intentar alejar a mi futuro hijo de acciones penosas.
Aún recuerdo cuando de pequeño, sentado junto a mi padre, fui viendo a ese casillas, ese Michel Salgado, Roberto Carlos, Macmanaman, Hierro, Zidane, Raul... allá por el año 2000, y lo más bochornoso que se podía ver en el campo era un Guti con resaca con sus fotos de la noche anterior. Solo había casta, fuerza, ganas, respeto y, sobre todo, cabeza.
Me hice merengue el primer día que vi a sthoickov escupiendo a otro jugador en mitad del partido solo por intentar crear una tangana o una expulsión, así que imaginad cuando vi a Pepe tirándole todo lo que llevara ese mierda en la nariz a un Diego Costa que COMO MADRIDISTA me importa una mierda lo que le hiciera a Pepe o a otro jugador, pues rebajar a una institución centenaria como el Madrid a ese nivel, a esa bajeza, a esa manera de hacer fútbol, me avergüenza de manera aplastante y directa, pues no se que pensar de lo que yo creía que era el madrid.
Desde la primera salida de tono de Pepe dije que no era jugador para el madrid, ni aunque fuera messi metiendo goles de 4 en 4, ni siendo el mejor defensa del mundo que no lo es ni de lejos, y ahora me reafirmo en que gente así no puede estar en el Madrid. Nos averguenza como merengues y nos disminuye como equipo.
Y ya que decir de Arbeloa, que su calidad lo hace un jugador flojo para el madrid, y su intento de pisotón lo hace un jugador mediocre para cualquier equipo de primera, segunda o tercera división.
Sinceramente, espero algún día volver a ver a un Madrid como el de antaño, con sus enfados cara a cara, sin escupitajos, mocos o pisotones sin que se vean, ese madrid con casta, ganas y huevos, que aunque perdiera, lo hacía con dignidad, un madrid, que se hacía a sí mismo, juntando zidanes y pavones sin gastar 100 millones en jugadores de cristal, un madrid mio, nuestro, de verdad.
Ayer gané, sí, pero jamás he sentido tal indignidad con una victoria, tal dolor con una derrota de otro equipo, y tal decepción por lo que creía, era una casa llena de grandeza.
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